Cómo cuidar de tu hamaca

Como con cualquier artículo de algodón, la esperanza de vida de tu hamaca depende del cuidado que se tenga, no sólo mientras la hamaca esté en uso, sino también cuando se manipule y se guarde durante el invierno. Siguiendo unas cuantas reglas básicas aprenderás cómo cuidar de tu hamaca.

Manipulación, plegado y almacenamiento de la hamaca

Aprender cómo cuidar la hamaca es recomendable para sacar el máximo partido de tu hamaca

Al manipular la hamaca, hay que tener siempre cuidado de sostenerla por las asas para evitar que se enrede. Al guardar tu hamaca es una buena idea enredar los brazos juntos o doblarlos el uno sobre el otro. Esto asegurará que los brazos no se enreden.

Recuerda secarla bien y guardarla en un lugar seco ya que el algodón húmedo se pudre rápidamente.

Cuerdas

Nunca debes colgar las asas de la hamaca directamente en los accesorios de metal. La fricción resultante mientras la hamaca está en uso causará rápidamente el desgaste y reducirá la vida de la hamaca significativamente.

Siempre sujeta la cuerda a las asas de la hamaca usando el nudo estándar de la hamaca, y lleva la cuerda hasta el punto de fijación. Esto elimina el desgaste de las asas de la hamaca y permite ajustar la altura total. Si tienes dudas, puedes consultar nuestro artículos sobre cómo colgar una hamaca.

También recuerda que todas las cosas tienen una vida útil limitada. Es importante comprobar que la cuerda que se está usando no se ha deteriorado con el tiempo.

Uso inicial

Cuando cuelgues tu hamaca por primera vez, debes dejarla sin abrir y rebotar suavemente sobre ella unas cuantas veces para que se suelte el tejido. Después de rebotar por un minuto o dos, una persona debe acostarse en la hamaca inicialmente y estirarse.

Si no lo hace, existe la posibilidad de que la hamaca desarrolle un bulto en el centro que será difícil de quitar.

Este rebote también pone a prueba las fijaciones antes de su uso.

Cuida a tu hamaca y ella te cuidará a ti
Cuida a tu hamaca y ella te cuidará a ti

Hilos rotos

Los objetos afilados, las hebillas y los botones pueden dañar tu hamaca. Es una buena idea quitar cualquier cosa que pueda atrapar el hilo antes de entrar y comprobar que no se ha quedado enganchado en ningún sitio antes de salir.

Ten cuidado al manipular con relojes, anillos, pinzas para el pelo y pulseras. Si tiras accidentalmente de un hilo, vuelve a introducirlo en el tejido, sacudiendo la hamaca para emparejar todo.

Para remendar un hilo roto sólo hay que sacar los dos extremos rotos un poco y volver a tejerlos usando el tejido circundante como guía. El hilo roto debe pasar por dos hilos, por debajo de dos hilos, y luego volver a pasar por dos y por debajo de dos otra vez. Usando este simple sistema una rotura puede ser arreglada rápidamente y terminada con un simple nudo.

Cuando se han roto dos o más hilos, puede ser más fácil fijar las pinzas de la ropa a los extremos del hilo mientras se tejen de nuevo en el cuerpo. Usa nudos sueltos para unir los extremos inicialmente. Cuando estés seguro de que el tejido es correcto, termina con nudos bien apretados.

Lavado

Cuidar tu hamaca hará que disfrutes de ella muchos más años
Cuidar tu hamaca hará que disfrutes de ella muchos más años

Atar cada brazo a intervalos regulares con cuerdas y dejarlos en remojo en agua tibia con champú y un puñado de sal. Con los brazos atados de esta manera hay menos riesgo de que se enreden las cuerdas.

Ten cuidado de secar la hamaca rápidamente después de lavarla. Para ello, vuelva a colgar la hamaca y coloca un palo o una escoba en forma transversal en la red para mantenerla completamente extendida.

Esto asegura la máxima ventilación y ayuda a secar el hilo rápida y completamente. Recuerda que nunca debes doblar la hamaca cuando esté mojada ni guardarla en un lugar húmedo.

Conclusiones sobre cómo cuidar la hamaca

Como con cualquier otro artículo de algodón, tu hamaca no durará para siempre. Sin embargo, te dará un buen número de años de servicio si tienes un cuidado razonable como el descrito anteriormente.

Probablemente lo más importante es quitar cualquier objeto punzante y evitar la ropa con muchos botones y cremalleras en la espalda que pueden quedar atrapados en la red. Cuando salgas, es una buena idea comprobar brevemente que nada se quede atrapado en el tejido. Si se rompe un hilo, sólo hay que volver a tejer los dos extremos y hacer un simple nudo.

Esperamos que este artículo sobre cómo cuidar tu hamaca te haya servido de ayuda y hayas encontrado en nuestra tienda online de hamacas aquello que buscas.